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lunes, 18 de marzo de 2024

NOTICIAS DE INVESTIGACION EN SALUD

 ABC -  Salud – Enfermedades

RAFAEL IBARRA

13/03/2024

Adiós a la colonoscopia: un nuevo análisis de sangre detecta de forma precoz el cáncer de colon 

El test en sangre y el de heces abren la puerta a la prevención más sencilla de uno de los tumores más frecuentes en España.

¿Por qué están aumentando los casos de cáncer de colon en gente más joven?

 Fuente: Análisis de sangre/ABC

El cáncer colorrectal es el tumor más comúnmente diagnosticado en nuestro país sumando ambos sexos. Un cáncer que se produce por el crecimiento anómalo de las células que forman los tejidos del tracto final del aparato digestivo. Además, es el segundo cáncer más letal tras el de pulmón; sin embargo, si se detecta precozmente, la probabilidad de curación se eleva hasta el 90%.

Ahora, dos estudios que se publican en 'The New England Journal of Medicine' presentan dos sencillas técnicas, un sencillo análisis de sangre y un test de ADN en heces, que podrían optimizar aun más la detección de este temido cáncer.

El análisis de sangre diseñado a detectar cáncer colorrectal en personas con riesgo promedio y que no experimentan síntomas demostró se capaz de identificar correctamente el cáncer colorrectal en el 83% de las personas con la enfermedad confirmada. Esta tasa de precisión para el cáncer colorrectal es similar a la de las pruebas de heces caseras que se utilizan para la detección temprana del cáncer colorrectal.

Los hallazgos provienen del estudio ECLIPSE, un ensayo clínico en el que participaron casi 8.000 personas de entre 45 y 84 años y que comparó el análisis de sangre Guardant's Shield con la colonoscopia, que es el estándar de oro actual para la detección del cáncer colorrectal.


«Los resultados del estudio son un paso prometedor hacia el desarrollo de herramientas más eficaces en la detección del cáncer colorrectal», asegura el investigador William M. Grady, del Fred Hutchinson Cancer Center. «La prueba, que tiene una tasa de precisión para la detección del cáncer de colon similar a las pruebas de heces utilizadas para la detección temprana del cáncer, podría ofrecer una alternativa para los pacientes que, de otro modo, podrían rechazar las opciones de detección actuales»

Este dato es relevante porque, a pesar de que el riesgo de cáncer colorrectal es de 3 a 4 veces mayor en familiares de primer grado de pacientes con que han sufrido este tumor, casi la mitad no se hace un prueba para detectar el cáncer precozmente ni a través de cribado con el test de sangre oculta en heces ni con la colonoscopia.

El test de sangre en heces es una prueba que como su nombre indica consiste en buscar un posible sangrado, uno de los síntomas de tumor colorrectal, que ha demostrado ser eficaz y económico, pero que no ha conseguido calar entre la ciudadanía, apenas la mitad de los mayores de 50 años que son la población diana se hacen este test a pesar de que el cáncer de colon es uno de los más comunes en España.

La opción más fiable es la colonoscopia, que permite estudiar con una videocámara el colon y el recto, pero es incómoda, cara y requiere sedar al paciente para hacerlo sin sufrimiento. Ello hace, según un reciente estudio publicado recientemente en 'Plos Medicine', que la tasa de aceptación sea subóptima, de apenas el 50%.


El test de sangre en heces ha demostrado ser eficaz y económico, pero no ha conseguido calar entre la ciudadanía.

El test Shield detecta señales de cáncer colorrectal en la sangre a partir del ADN secretado por los tumores, que se denomina ADN tumoral circulante (ctDNA). El ctDNA también se está utilizando en pruebas de «biopsia líquida» utilizadas para monitorizar la recurrencia del cáncer en personas que han sido tratadas contra el cáncer y para otras pruebas de detección de cáncer emergentes.

De las 7.861 personas incluidas en el informe 'NEJM', el 83,1% de los participantes con cáncer colorrectal confirmado mediante colonoscopia tuvieron un análisis de sangre positivo para ctDNA y el 16,9% una prueba negativa, en la que una colonoscopia mostró cáncer colorrectal pero la prueba de ctDNA no.

«El cáncer colorrectal es común y muy prevenible mediante pruebas de detección, pero sólo alrededor del 50% al 60% de las personas que son elegibles para las pruebas de detección realmente se hacen esas pruebas», asegura el investigador William Grady. «Lograr que las personas se hagan pruebas de detección de cáncer funciona mejor cuando les ofrecemos opciones de detección y luego les permitimos elegir lo que les funcione mejor».

Sangre en heces

En el otro estudio, realizado en más de 21.000 pacientes de riesgo en EE. UU., ha descubierto que la próxima generación de test detección de cáncer colorrectal con ADN en heces detecta el 94% de los cánceres colorrectales. Esta prueba tiene el mejor rendimiento para la detección tanto de cáncer colorrectal como de pólipos precancerosos avanzados que cualquier prueba de detección de cáncer colorrectal no invasiva.

 

El estudio dirigido por el investigador Thomas Imperial, del Instituto Regenstrief y la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana muestra que la prueba de ADN en heces de próxima generación mostró una sensibilidad superior tanto para el cáncer colorrectal como para las lesionesprecancerosas avanzadas en comparación con la prueba inmunoquímica fecal (FIT), especialmente para los pólipos avanzados que contienen displasia de alto grado.

Sin embargo, la prueba de próxima generación tuvo una especificidad aproximadamente un 30% mejor, con menos falsos positivos en comparación con la prueba FIT, esta última tuvo una tasa general de falsos positivos más baja.

Los experto recomiendan la prueba de ADN en heces de próxima generación para personas de riesgo promedio de 45 a 65 años, sin antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal, cáncer colorrectal previo o pólipos precancerosos, pero con una fuerte historia familiar de cáncer colorrectal.


 Tema(s) Inmunología, Investigación médica, Cáncer, Especialidades.

viernes, 29 de marzo de 2019

NOTICIAS DE INVESTIGACIONES EN SALUD

Dormir bien para envejecer mejor: la importancia del descanso a largo plazo

15 de marzo 2019 | DÍA MUNDIAL DEL SUEÑO

Centro Científico Tecnológico CONICET La Plata

Una investigadora del CONICET estudia la formación y modificación de las memorias cuando el cerebro está en reposo.


Día Mundial del Sueño/ Cecilia Forcato en su laboratorio. FOTO: CONICET/La Plata, fotografía


La fecha fue instaurada en 2008 por iniciativa de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM: por sus siglas en inglés) y busca llamar la atención en torno a la importancia de dormir bien y sus consecuencias en diferentes planos de la vida: educativo, social, emocional y de la salud. Este año, el Día Mundial del Sueño se celebra el 15 de marzo –siempre se ubica el viernes anterior al equinoccio de otoño para el hemisferio sur– y tiene por lema “Sueño saludable, envejecimiento saludable”.

“Creo que se puede leer o escuchar mucho sobre un tema pero si uno no lo experimenta en carne propia, queda todo en la teoría. Con la cuestión del sueño pasa eso: su importancia está subvalorada y las personas se preocupan recién cuando sufren los efectos de la falta de descanso”, señala Cecilia Forcato, investigadora adjunta del CONICET en la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos (ENyS, CONICET-HEC-UNAJ) (Argentina).

Para honrar esta fecha, la científica aconseja realizar un experimento casero muy sencillo durante dos semanas: en la primera, simplemente dormir como uno lo hace siempre; en la segunda, introducir algunos cambios: evitar acostarse mirando la  pantalla del celular o la televisión –en todo caso se pueden utilizar aplicaciones con filtro de luz azul–, ir a la cama en cuanto se siente el cansancio, descansar el tiempo que el cuerpo necesite y en un ambiente tranquilo, comer sano y no hacer siestas de más de treinta minutos. Por último, comparar el desempeño en cada momento.

“Hay que pensar en los estados de ánimo, cuán despiertos estuvimos durante nuestra jornada de trabajo, cuánto nos costó recordar tareas como horarios de reuniones, comprar algo específico, hacer un trámite, pagar un servicio, etc. No tengo ninguna duda de que todo habrá resultado mucho mejor la semana en que dormimos bien, y una experiencia personal de este tipo puede servir para ayudarnos a tomar conciencia sobre la necesidad de un descanso real”, expresa Forcato, quien dirige un grupo dedicado al estudio de la formación y modificación de la memoria durante el sueño.
Su tema de investigación se centra en las fases de la memoria y qué sucede con ellas al dormir. Cuando se aprende algo, se forma un nuevo recuerdo en un proceso que sigue una trayectoria específica hasta que se afirma y queda alojado en el cerebro. El primer momento es la adquisición: el instante justo en que se incorpora la información. Puede ser, por ejemplo, una lección en la escuela, o simplemente saber el nombre de una persona desconocida.

“En el inicio, esa memoria está en un estado lábil, es decir frágil o vulnerable a las interferencias del medio. A medida que pasa el tiempo, se estabiliza y se almacena en lo que es la segunda etapa: la consolidación. Todos estos pasos se dan gracias a distintos cambios en los circuitos neuronales y que involucran expresión de genes y proteínas específicas. Por último, se puede acceder a ella durante la fase de evocación o recuperación”, apunta la especialista.

Aunque la explicación parezca sencilla, está claro que se trata de un sistema extremadamente complejo que se va complicando aún más, ya que las memorias se pueden modificar en las distintas fases. “Durante las primeras horas luego de la adquisición hay una ventana temporal en que se puede mejorar o perjudicar esa memoria, o incluso incorporar un nuevo aprendizaje que interfiera con su almacenamiento. Pasado ese lapso, se estabiliza”, añade.

Se sabe que la fase del sueño más importante para la consolidación de nuevas memorias es la que se denomina “de ondas lentas”: un sueño profundo en que el cerebro oscila entre estados de mínima y máxima actividad, estableciendo comunicación entre dos centros de almacenamiento centrales: el hipocampo, que aprende muy rápido pero guarda la información por poco tiempo; y la corteza cerebral, que incorpora más lentamente pero fija las memorias de manera permanente. 

En esa transferencia de información hay momentos de reactivación de memoria que suceden espontáneamente pero que también pueden inducirse, al igual que en la vigilia, mediante la presentación de un elemento sensorial que remita al momento del aprendizaje. “En experiencias con personas a las que se les da una tarea, por ejemplo memorizar cartas o conjuntos de sílabas, y luego duermen una siesta, hemos observado que el rendimiento es mejor en quienes fueron estimulados durante el sueño de ondas lentas”, señala Forcato y agrega que “las memorias con contenido emocional y las que son relevantes para el futuro son las más favorecidas por el descanso”. 

Como esas ondas van disminuyendo con la edad, estudiar su funcionamiento resulta una fuente esencial para las investigaciones en torno a enfermedades como Alzheimer o demencia senil, o simplemente para actuar sobre la pérdida de memoria en adultos mayores sanos. Existen métodos para estimular la frecuencia de las ondas lentas en el cerebro de personas durmiendo, y el grupo de investigación está trabajando en un desarrollo no invasivo para personas de edad avanzada. Otro proyecto actual del grupo está orientado a pacientes con fobias, mejorando durante el sueño nuevos aprendizajes que no le generen los síntomas negativos tan característicos de esa condición. 

Por: Mercedes Benialgo. Investigadora principal
       Cecilia Forcato. Investigadora adjunta. ENyS.
   
Fuente: https://laplata.conicet.gov.ar/dormir-bien-para-envejecer-mejor-la-importancia-del-descanso-a-largo-plazo/ 
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ABC Enfermedades
EP/ABC Salud
@abc_salud
Madrid
Actualizado: 12/02/2019 18:13h


Las personas que sufren diabetes tienen más riesgo de sufrir alzhéimer

La señalización de insulina alterada en el cerebro afecta negativamente la cognición, el estado de ánimo y el metabolismo, todos componentes de la enfermedad de Alzheimer.
 
Neuronas afectadas por la enfermedad del Alzheimer – Archivo



Los científicos continúan encontrando pruebas que relacionan la diabetes tipo 2 con la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia y la séptima causa de muerte en Estados Unidos. Sin embargo, se entiende poco sobre el mecanismo por el cual los dos están conectados. Ahora, investigadores del Centro de Diabetes Joslin, afiliado a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, han demostrado que la señalización de insulina alterada en el cerebro afecta negativamente la cognición, el estado de ánimo y el metabolismo, todos componentes de la enfermedad de Alzheimer.


En el estudio, publicado en “Proceedings of the National Academy of Sciences”, los investigadores desarrollaron un nuevo modelo de ratón en el que bloqueaban la expresión en el cerebro de los receptores de insulina y del factor de crecimiento similar a la insulina estrechamente relacionado (IGF1) a dos regiones críticas para el aprendizaje, la memoria y el estado de ánimo.



 “Este ha sido el primer estudio donde realmente hemos podido demostrar que la interrupción de estas dos vías de señalización, incluso sin otros defectos, era suficiente para perjudicar el aprendizaje y la memoria”, afirma el autor principal del artículo, C. Ronald Kahn, director Académico de Joslin y profesor de Medicina en la Escuela de Medicina de Harvard.



“Dado que estos dos receptores pueden compensarse parcialmente entre sí, lo que hicimos que fue crítico fue la eliminación combinada de la insulina y el receptor de IGF. Sin embargo, también fue importante hacerlo en regiones específicas, ya que si estuviese en todas partes podría tener problemas de desarrollo cerebral. Al eliminar ambos receptores, eliminamos no solo la forma principal en que funcionan, sino también el sistema de respaldo que ya está integrado”.



 Los investigadores dirigieron sus bloqueos dobles en el hipocampo y la amígdala central, dos áreas del cerebro que se sabe que desempeñan un papel en la cognición alterada y el control metabólico. Los ratones con ambos receptores eliminados tuvieron efectos en ambos sistemas, incluido el control de la glucosa en la sangre, la ansiedad y la depresión, y la disminución de la cognición.


En un experimento, los científicos colocaron en un laberinto a los ratones con insuficiencia de insulina y receptores IGF1 para estudiar si podían reconocer los estímulos recién introducidos. Primero, se les permitió familiarizarse con el laberinto y, eventualmente, se les introdujo un nuevo obstáculo. En lugar de explorar este nuevo objeto, una medida que los científicos usan para determinar si un sujeto reconoce la novedad, el ratón continuó a través del laberinto como si nada hubiera cambiado.





Defectos de aprendizaje y memoria



«Estos ratones tenían defectos en el aprendizaje y la memoria, así como en el metabolismo, y eso es lo que lo hizo particularmente interesante -dice el doctor Kahn-. Hemos visto defectos metabólicos en algunos experimentos previos, y hemos visto defectos del estado de ánimo en otros, pero este fue el primero que tuvo un defecto de memoria y aprendizaje». Estos defectos reflejan uno de los muchos trastornos cognitivos asociados con la enfermedad de Alzheimer.



Las personas con diabetes tipo 2 tienen mayor riesgo que la población general de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Estudios previos han demostrado que las alteraciones en la insulina y las vías de IGF1 en general aumentan el riesgo de deterioro cognitivo prematuro, demencia, depresión y ansiedad. También han visto que las anomalías en estos receptores son más comunes en los cerebros de sujetos con enfermedad de Alzheimer y diabetes tipo 2. El estudio de Joslin fue el primero en centrar los experimentos en regiones específicas del cerebro para determinar más específicamente la causa y el efecto.



A través de su trabajo, los científicos observaron un mecanismo potencial para los efectos cognitivos en particular. Vieron que los ratones tenían una expresión alterada de un receptor de neurotransmisores conocido como receptor de glutamato 1 o GluA1. La reducción de este receptor de neurotransmisores podría afectar a la capacidad del cerebro para establecer conexiones sinápticas importantes que envían información a los diversos sistemas del cuerpo.



Este deterioro podría ser la razón detrás del estado de ánimo alterado y la disminución de la cognición. La confirmación del papel de GluaA1 tanto en el deterioro cognitivo como en los problemas metabólicos debe explorarse más a fondo en futuros experimentos. Los científicos estudiarán a continuación las diferencias en el riesgo y la progresión de la enfermedad cuando estos ratones alterados se críen con roedores genéticamente propensos a desarrollar Alzheimer.



Los investigadores saben que la resistencia a la insulina afecta a los receptores de insulina y los receptores IGF1 en los seres humanos, lo que hace que experimenten algún tipo de deterioro cognitivo, aunque en una forma más leve que la que se observó en los ratones con doble inactivación. Comprender los mecanismos detrás de este proceso podría ayudar a los médicos a desarrollar formas de intervenir y, potencialmente, retardar o detener el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.



«Con la diabetes y la obesidad, hay resistencia en estas vías y, por lo tanto, creemos que este podría ser un factor importante en cuanto a por qué las personas con enfermedad de Alzheimer y diabetes tienen un curso acelerado más rápido o tienen más enfermedad de Alzheimer», concluye el doctor Kahn.