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viernes, 25 de junio de 2021

NOTICIAS DE INVESTIGACIONES EN SALUD

92% de vacunados con Sinovac generaron anticuerpos, en estudio realizado en República Dominicana por Profamilia

Diario Libre   21/05/2021, 10:27 AM

Melbin Gómez 

Vacuna. Fuente Diario Libre (21 de mayo, 2021). 

SANTO DOMINGO.-  Un estudio realizado por Profamilia determinó que el 52.5 % de personas que se colocaron la primera dosis de vacuna Sinovac contra el COVID-19 tuvieron anticuerpos positivos IgG Anti-SARS-Cov-2, y que luego de colocada la segunda dosis ese porcentaje subió a un 92.5 %. `

La investigación, que fue realizada con una muestra de 80 personas que laboran en Profamilia, antes y después de colocarse ambas dosis de la vacuna, muestra que las personas que habían tenido COVID-19 tuvieron una respuesta inmune mayor.

El 30 % de los participantes del estudio había tenido COVID-19 y en esos la respuesta inmune fue mayor, los niveles de anticuerpo fueron mayor y esto se entiende porque tuvieron su primera vacunación natural”, explicó Vivian Brache, directora de Investigaciones Biomédicas de Profamilia y encargada del estudio.

Brache manifestó que el estudio muestra que la vacuna logra producir la respuesta inmune y que es necesaria la segunda dosis.

“Todo el mundo tiene que vacunarse, aunque les haya dado el COVID-19, lo que tuvieron la misma exposición al virus les produce ya una respuesta inmune y la vacuna la refuerza”, sostuvo Brache en una entrevista en el programa El Día, de Telesistema, canal 11.

Sobre los efectos secundarios de la vacuna, Brache explicó que los más frecuentes fueron dolor de cabeza con un 14 % de participantes y dolor en el sitio de la inyección con un 10 % en la primera dosis y 2.5 % en la segunda dosis.

El 5 % de los vacunados reportó fatiga y dolor muscular.

“Esto es muy bueno, porque da un perfil de seguridad muy bueno o sea fueron pocos y además muy leves los efectos secundarios reportados”, indicó.

Vivian Brache, directora de Investigaciones Biomédicas de Profamilia. ( FUENTE EXTERNA)

La especialista indicó que la investigación tiene un intervalo de confianza de 84 % a 97 %, “siendo esas las probabilidades de que todo el mundo esté dentro de ese porcentaje”.

“Todo el mundo tiene que vacunarse, aunque les haya dado el COVID-19, lo que tuvieron la misma exposición al virus les produce ya una respuesta inmune y la vacuna la refuerza”, sostuvo Brache en una entrevista en el programa El Día, de Telesistema, canal 11.

Sobre los efectos secundarios de la vacuna, Brache explicó que los más frecuentes fueron dolor de cabeza con un 14 % de participantes y dolor en el sitio de la inyección con un 10 % en la primera dosis y 2.5 % en la segunda dosis.

El 5 % de los vacunados reportó fatiga y dolor muscular.

“Esto es muy bueno, porque da un perfil de seguridad muy bueno o sea fueron pocos y además muy leves los efectos secundarios reportados”, indicó.

Fuente:https://www.diariolibre.com/actualidad/92-de-vacunados-con-sinovac-generaron-anticuerpos-en-estudio-realizado-en-republica-dominicana-KO26390695

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El insomnio es un factor de riesgo para la diabetes tipo 2

Por Redacción Noticias en Salud

Publicado en 24 mayo, 2021

 


El insomnio podría ser un factor de riesgo novedoso para desarrollar diabetes tipo 2. Así lo indica una nueva investigación que examinó el ADN de casi 900.000 personas y que concluye que el insomnio aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 en un 17%.

Este descubrimiento es novedoso porque los investigadores utilizaron un método conocido como aleatorización mendeliana (MR). Este método usa variantes genéticas para determinar si una asociación observacional entre un factor de riesgo y un resultado indica una relación real de causa y efecto.

La vida moderna alterna el sueño y contribuye a más casos de diabetes.

Es un hecho que la prevalencia de la diabetes aumenta con el paso de los años. De hecho, según datos recogidos por las encuestas nacionales de salud, casi 6 millones de personas padecen diabetes en España, con un mayor porcentaje en las personas mayores de 65 años. Además, la mayoría de estos casos son diabetes tipo 2.

Cabe recordar que en la diabetes tipo 2, el cuerpo no produce suficiente insulina o las células no hacen uso de la insulina. Es lo que se conoce como resistencia a la insulina.

Los investigadores empezaron por buscar en la basa de datos estudios sobre la diabetes tipo 2 e identificaron 1.360 artículos relevantes y 97 posibles factores de riesgo para investigar. Además, los datos de ADN fueron facilitados por el Consorcio de Metanálisis y Replicación Genética de la Diabetes (DIAGRAM), con un total de 74.124 participantes con diabetes tipo 2 y 824.006 sin la enfermedad.

La edad media de los sujetos era de 55 años, el 51,8% eran hombres y la mayoría tenían ascendencia europea.

Posteriormente, los investigadores verificaron las posibles causas de la diabetes tipo 2 para ver si podían replicarse en una cohorte independiente separada, utilizando el consorcio FinnGen, que incluía a 11.006 personas con diabetes tipo 2 y 82.655 sin esta enfermedad.

Los investigadores encontraron 34 asociaciones casuales, 19 factores de riesgo y 15 factores protectores de la diabetes tipo 2. Así, identificaron el insomnio como un nuevo factor de riesgo y estimaron que las personas con insomnio tenían un 17% más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 que aquellas sin el trastorno.

Debido a que el sobrepeso y la obesidad afectan a muchos otros factores de riesgo, los investigadores analizaron los factores de riesgo y protección después de controlar el índice de masa corporal en la edad adulta. Ocho factores de riesgo siguieron siendo estadísticamente significativos, lo que sugiere que estos factores tienen un impacto independiente en el riesgo de diabetes tipo 2.

Además del insomnio, la presión arterial sistólica, el tabaquismo de por vida y los niveles de enzimas hepáticas se encontraban entre estos factores. Asimismo, los factores protectores incluyeron el colesterol total, el HDL o colesterol “bueno” y los niveles de hormonas sexuales.

Aunque estos factores se han investigado antes, este nuevo estudio es importante, ya que identifica una relación casual, es decir, el hecho de que dos cosas sucedan con más frecuencia no significa que automáticamente estén relacionados entre sí.

Mejorar el sueño, el primer paso para reducir el riesgo de diabetes tipo 2.

Aunque,  identificar el insomnio como factor de riesgo es un hallazgo nuevo, el factor de riesgo más importante para la diabetes tipo 2 sigue siendo la obesidad. De hecho, gran parte de lo que está impulsando el aumento de la diabetes tipo 2 es esta

No obstante, mejorar el sueño también es un factor de riesgo modificable y que puede ser más fácil de abordar que perder peso.

Fuente: https://www.noticiasensalud.com/investigacion/2021/05/24/el-insomnio-es-un-factor-de-riesgo-para-la-diabetes-tipo-2/

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Las vacunas que se aplican en RD tienen efectividad sobre variantes COVID-19

Diario libre, 14 de junio de 2021

Tania Molina

Virólogo expresa que una tercera dosis con un biólogo distinto potencia la protección y destaca ventajas de inmunizarse con las vacunas y no por la infección del coronavirus


Los adolescentes reciben la primera dosis de la vacuna Pfizer. (PEDRO BAZIL)

Fuente: Diario Libre (18 de junio de  2021) 

SANTO DOMINGO.-  A un año y medio de la aparición del coronavirus SARS-CoV-2, la ciencia no logra despejar todas las dudas sobre las vacunas y su efectividad para contrarrestar los efectos del virus y sus posibles variantes. Sin embargo, hasta la fecha, las vacunas que se aplican en República Dominicana han demostrado ser funcionales para contrarrestar las cepas detectadas en el territorio, incluso en otras que aún no llegan al país.

Así lo planteó el doctor Robert Paulino, virólogo, investigador y director del Instituto de Medicina Tropical y Salud Global de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), que destaca los resultados de estudios que muestran que, tantos la Sinovac (mayoritariamente aplicada en el país), como la Pfizer y la AstraZeneca, logran activar los anticuerpos neutralizantes que reducen la inflamación inducida por el coronavirus.

Al abordar el tema, el doctor parte primero por aclarar los beneficios de lograr la inmunidad producto de una vacuna y no por infección del virus. Lo primero que se debe saber, -explicó- es que el sistema inmunológico se divide en un grupo de respuesta innata y un grupo de respuesta inmunológica adquirida.

Al infectarse, el organismo desarrolla una respuesta inflamatoria que utiliza el mecanismo natural, innato, generando una memoria sobre el antígeno específico al que estuvo expuesto. Cuando el antígeno, que se le conoce como espiga o estructura del virus, cambia, entonces la memoria innata no reconoce la nueva variante.

“Por el contrario, las vacunas inducen un mecanismo de respuesta del sistema adaptativo que identifica o estimula la generación de anticuerpos neutralizantes para un amplio espectro de estructuras moleculares”.

Agregó que, los diseños de algunas vacunas contra el COVID-19 provocan que se genere inmunidad contra las estructuras que, aunque pudiesen variar, haya alguna respuesta de inmunidad contra ellas.

“Hay algunos estudios que se han analizado, que evalúan las diferentes tipos de vacunas contra las cuatro variantes de preocupación, que son la Alfha, Delta, la Gamma y la Beta. (Se refiera a las variantes ya conocidas como las de Reino Unido, India, Brasil y Sudáfrica), La B.1.1.7 (Reino Unido) que está aquí, y la P.I, la de Brasil, se enfrentaron in-vitro a las vacunas y encontraron que la respuesta de neutralizante fue suficiente como para generar inmunidad” sostuvo Paulino.

De las variantes de preocupación, solo dos, la británica y la brasileña se han detectado en República Dominicana, donde también circulan dos del grupo de interés.

Un artículo publicado esta semana por la cadena de noticia alemana, Deutsche Welle (DW), se hace eco de estudios realizados por las autoridades británicas y publicado en la revista The Lancet, según los cuales “las personas vacunadas con las dos dosis de Pfizer/BioNTech, el nivel de anticuerpos neutralizantes es casi seis veces menos elevado en presencia de la variante Delta que con la cepa originaria, que sirvió para desarrollar las vacunas. En comparación, esta reducción es de 2,6 veces frente a la variante Alpha (”británica”), y 4,9 veces frente a la variante Beta (”sudafricana”).”

Sin embargo, indica que los estudios mostraban que “la vacunación con Pfizer/BioNTech y AstraZeneca es igual de eficaz para impedir la hospitalización tanto ante la variante Delta como la Alpha. Dos dosis permiten evitar a 96% (para Pfizer/BioNTech) y 92% (para AstraZeneca) el ingreso hospitalario debido a la variante Delta, según este estudio en 14,000 personas”.

En el caso de Sinovac, el doctor Paulino recurre a resultados de estudios que indican que la generación de anticuerpos frente a las distintas variantes, como la P .I es por encima de los límites de un 50 % aceptado por los organismos de control.

Dentro de sus recomendaciones sobre el uso de las vacunas contra el COVID-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) valora la efectividad de la Sinovac, destacando un “gran ensayo internacional de fase III realizado en Brasil”.

Las observaciones de dicho ensayo mostraron que “la administración de dos dosis de esta vacuna, separadas por un intervalo de 14 días, protege con una eficacia del 51% contra la infección sintomática por el SARS-CoV-2; en cuanto la prevención de la COVID-19 grave y de la hospitalización a los 14 días de administrar la segunda dosis, la eficacia de la vacuna fue del 100%.”.

Al señalar su efectividad frente a distintas variantes, la OMS refiere estudios realizados en Brasil, tanto para las variantes P.1 y P.2, con resultados de eficacia del 49.6 % contra la infección sintomática en cada caso.

“Lo que hemos logrado con las vacunas es eso, que la gente no desarrolle manifestaciones clínicas severas y por lo tanto no se enferme y no tenga que necesitar una UCI ni ventiladores, y si ese es el fin final, hasta este momento, pues entonces las vacunas funcionan”, comentó el doctor Robert Paulino.

 “Desde el punto de visto científico, como cada vacuna tiene un diseño diferente, (un mecanismo de inducción diferente), lo que hemos aprendido con otras enfermedades es que, cuando ponemos una vacuna, la segunda o tercera, tienen un diseño diferente, porque eso asegura que la respuesta inmunológica adaptativa sea más específica”.

¿Por qué una tercera dosis?

Sobre la posibilidad de que se aplique una tercera dosis de vacuna, el doctor explica que se trata de un refuerzo al organismo con distintos mecanismos de protección que le ayudan a potencializar su respuesta, pero que nada tiene que ver con el hecho de que un biológico sea más efectivo que otro.

Desde el punto de vista científico lo que hemos aprendido con otras enfermedades es que, es cuando ponemos una vacuna, la segunda y tercera (dosis), tienen un diseño diferente, porque eso asegura que la respuesta inmunológica adaptativa sea más específica.    

La preferible con los niños

Hasta ahora, en el país se aplica solo la Pfizer a los adolescentes de 12 a 17 años. La razón, según el doctor R. Paulino, se debe a la falta de más estudios. “Eso se llama aprobación basada en evidencia”, comentó. Indicó que Pfizer evaluó su uso en personas de hasta 16 años. “No hubo ninguna complicación y una buena respuesta inmunológica, por eso Pfizer aprobó su vacuna para adolescentes. Sinovac, desafortunadamente, no hizo esa evaluación”.

 

Fuente:https://www.diariolibre.com/actualidad/salud/las-vacunas-que-se-aplican-en-rd-tienen-efectividad-sobre-variantes-covid-19-CL26965205


viernes, 29 de marzo de 2019

NOTICIAS DE INVESTIGACIONES EN SALUD

Dormir bien para envejecer mejor: la importancia del descanso a largo plazo

15 de marzo 2019 | DÍA MUNDIAL DEL SUEÑO

Centro Científico Tecnológico CONICET La Plata

Una investigadora del CONICET estudia la formación y modificación de las memorias cuando el cerebro está en reposo.


Día Mundial del Sueño/ Cecilia Forcato en su laboratorio. FOTO: CONICET/La Plata, fotografía


La fecha fue instaurada en 2008 por iniciativa de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM: por sus siglas en inglés) y busca llamar la atención en torno a la importancia de dormir bien y sus consecuencias en diferentes planos de la vida: educativo, social, emocional y de la salud. Este año, el Día Mundial del Sueño se celebra el 15 de marzo –siempre se ubica el viernes anterior al equinoccio de otoño para el hemisferio sur– y tiene por lema “Sueño saludable, envejecimiento saludable”.

“Creo que se puede leer o escuchar mucho sobre un tema pero si uno no lo experimenta en carne propia, queda todo en la teoría. Con la cuestión del sueño pasa eso: su importancia está subvalorada y las personas se preocupan recién cuando sufren los efectos de la falta de descanso”, señala Cecilia Forcato, investigadora adjunta del CONICET en la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos (ENyS, CONICET-HEC-UNAJ) (Argentina).

Para honrar esta fecha, la científica aconseja realizar un experimento casero muy sencillo durante dos semanas: en la primera, simplemente dormir como uno lo hace siempre; en la segunda, introducir algunos cambios: evitar acostarse mirando la  pantalla del celular o la televisión –en todo caso se pueden utilizar aplicaciones con filtro de luz azul–, ir a la cama en cuanto se siente el cansancio, descansar el tiempo que el cuerpo necesite y en un ambiente tranquilo, comer sano y no hacer siestas de más de treinta minutos. Por último, comparar el desempeño en cada momento.

“Hay que pensar en los estados de ánimo, cuán despiertos estuvimos durante nuestra jornada de trabajo, cuánto nos costó recordar tareas como horarios de reuniones, comprar algo específico, hacer un trámite, pagar un servicio, etc. No tengo ninguna duda de que todo habrá resultado mucho mejor la semana en que dormimos bien, y una experiencia personal de este tipo puede servir para ayudarnos a tomar conciencia sobre la necesidad de un descanso real”, expresa Forcato, quien dirige un grupo dedicado al estudio de la formación y modificación de la memoria durante el sueño.
Su tema de investigación se centra en las fases de la memoria y qué sucede con ellas al dormir. Cuando se aprende algo, se forma un nuevo recuerdo en un proceso que sigue una trayectoria específica hasta que se afirma y queda alojado en el cerebro. El primer momento es la adquisición: el instante justo en que se incorpora la información. Puede ser, por ejemplo, una lección en la escuela, o simplemente saber el nombre de una persona desconocida.

“En el inicio, esa memoria está en un estado lábil, es decir frágil o vulnerable a las interferencias del medio. A medida que pasa el tiempo, se estabiliza y se almacena en lo que es la segunda etapa: la consolidación. Todos estos pasos se dan gracias a distintos cambios en los circuitos neuronales y que involucran expresión de genes y proteínas específicas. Por último, se puede acceder a ella durante la fase de evocación o recuperación”, apunta la especialista.

Aunque la explicación parezca sencilla, está claro que se trata de un sistema extremadamente complejo que se va complicando aún más, ya que las memorias se pueden modificar en las distintas fases. “Durante las primeras horas luego de la adquisición hay una ventana temporal en que se puede mejorar o perjudicar esa memoria, o incluso incorporar un nuevo aprendizaje que interfiera con su almacenamiento. Pasado ese lapso, se estabiliza”, añade.

Se sabe que la fase del sueño más importante para la consolidación de nuevas memorias es la que se denomina “de ondas lentas”: un sueño profundo en que el cerebro oscila entre estados de mínima y máxima actividad, estableciendo comunicación entre dos centros de almacenamiento centrales: el hipocampo, que aprende muy rápido pero guarda la información por poco tiempo; y la corteza cerebral, que incorpora más lentamente pero fija las memorias de manera permanente. 

En esa transferencia de información hay momentos de reactivación de memoria que suceden espontáneamente pero que también pueden inducirse, al igual que en la vigilia, mediante la presentación de un elemento sensorial que remita al momento del aprendizaje. “En experiencias con personas a las que se les da una tarea, por ejemplo memorizar cartas o conjuntos de sílabas, y luego duermen una siesta, hemos observado que el rendimiento es mejor en quienes fueron estimulados durante el sueño de ondas lentas”, señala Forcato y agrega que “las memorias con contenido emocional y las que son relevantes para el futuro son las más favorecidas por el descanso”. 

Como esas ondas van disminuyendo con la edad, estudiar su funcionamiento resulta una fuente esencial para las investigaciones en torno a enfermedades como Alzheimer o demencia senil, o simplemente para actuar sobre la pérdida de memoria en adultos mayores sanos. Existen métodos para estimular la frecuencia de las ondas lentas en el cerebro de personas durmiendo, y el grupo de investigación está trabajando en un desarrollo no invasivo para personas de edad avanzada. Otro proyecto actual del grupo está orientado a pacientes con fobias, mejorando durante el sueño nuevos aprendizajes que no le generen los síntomas negativos tan característicos de esa condición. 

Por: Mercedes Benialgo. Investigadora principal
       Cecilia Forcato. Investigadora adjunta. ENyS.
   
Fuente: https://laplata.conicet.gov.ar/dormir-bien-para-envejecer-mejor-la-importancia-del-descanso-a-largo-plazo/ 
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ABC Enfermedades
EP/ABC Salud
@abc_salud
Madrid
Actualizado: 12/02/2019 18:13h


Las personas que sufren diabetes tienen más riesgo de sufrir alzhéimer

La señalización de insulina alterada en el cerebro afecta negativamente la cognición, el estado de ánimo y el metabolismo, todos componentes de la enfermedad de Alzheimer.
 
Neuronas afectadas por la enfermedad del Alzheimer – Archivo



Los científicos continúan encontrando pruebas que relacionan la diabetes tipo 2 con la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia y la séptima causa de muerte en Estados Unidos. Sin embargo, se entiende poco sobre el mecanismo por el cual los dos están conectados. Ahora, investigadores del Centro de Diabetes Joslin, afiliado a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, han demostrado que la señalización de insulina alterada en el cerebro afecta negativamente la cognición, el estado de ánimo y el metabolismo, todos componentes de la enfermedad de Alzheimer.


En el estudio, publicado en “Proceedings of the National Academy of Sciences”, los investigadores desarrollaron un nuevo modelo de ratón en el que bloqueaban la expresión en el cerebro de los receptores de insulina y del factor de crecimiento similar a la insulina estrechamente relacionado (IGF1) a dos regiones críticas para el aprendizaje, la memoria y el estado de ánimo.



 “Este ha sido el primer estudio donde realmente hemos podido demostrar que la interrupción de estas dos vías de señalización, incluso sin otros defectos, era suficiente para perjudicar el aprendizaje y la memoria”, afirma el autor principal del artículo, C. Ronald Kahn, director Académico de Joslin y profesor de Medicina en la Escuela de Medicina de Harvard.



“Dado que estos dos receptores pueden compensarse parcialmente entre sí, lo que hicimos que fue crítico fue la eliminación combinada de la insulina y el receptor de IGF. Sin embargo, también fue importante hacerlo en regiones específicas, ya que si estuviese en todas partes podría tener problemas de desarrollo cerebral. Al eliminar ambos receptores, eliminamos no solo la forma principal en que funcionan, sino también el sistema de respaldo que ya está integrado”.



 Los investigadores dirigieron sus bloqueos dobles en el hipocampo y la amígdala central, dos áreas del cerebro que se sabe que desempeñan un papel en la cognición alterada y el control metabólico. Los ratones con ambos receptores eliminados tuvieron efectos en ambos sistemas, incluido el control de la glucosa en la sangre, la ansiedad y la depresión, y la disminución de la cognición.


En un experimento, los científicos colocaron en un laberinto a los ratones con insuficiencia de insulina y receptores IGF1 para estudiar si podían reconocer los estímulos recién introducidos. Primero, se les permitió familiarizarse con el laberinto y, eventualmente, se les introdujo un nuevo obstáculo. En lugar de explorar este nuevo objeto, una medida que los científicos usan para determinar si un sujeto reconoce la novedad, el ratón continuó a través del laberinto como si nada hubiera cambiado.





Defectos de aprendizaje y memoria



«Estos ratones tenían defectos en el aprendizaje y la memoria, así como en el metabolismo, y eso es lo que lo hizo particularmente interesante -dice el doctor Kahn-. Hemos visto defectos metabólicos en algunos experimentos previos, y hemos visto defectos del estado de ánimo en otros, pero este fue el primero que tuvo un defecto de memoria y aprendizaje». Estos defectos reflejan uno de los muchos trastornos cognitivos asociados con la enfermedad de Alzheimer.



Las personas con diabetes tipo 2 tienen mayor riesgo que la población general de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Estudios previos han demostrado que las alteraciones en la insulina y las vías de IGF1 en general aumentan el riesgo de deterioro cognitivo prematuro, demencia, depresión y ansiedad. También han visto que las anomalías en estos receptores son más comunes en los cerebros de sujetos con enfermedad de Alzheimer y diabetes tipo 2. El estudio de Joslin fue el primero en centrar los experimentos en regiones específicas del cerebro para determinar más específicamente la causa y el efecto.



A través de su trabajo, los científicos observaron un mecanismo potencial para los efectos cognitivos en particular. Vieron que los ratones tenían una expresión alterada de un receptor de neurotransmisores conocido como receptor de glutamato 1 o GluA1. La reducción de este receptor de neurotransmisores podría afectar a la capacidad del cerebro para establecer conexiones sinápticas importantes que envían información a los diversos sistemas del cuerpo.



Este deterioro podría ser la razón detrás del estado de ánimo alterado y la disminución de la cognición. La confirmación del papel de GluaA1 tanto en el deterioro cognitivo como en los problemas metabólicos debe explorarse más a fondo en futuros experimentos. Los científicos estudiarán a continuación las diferencias en el riesgo y la progresión de la enfermedad cuando estos ratones alterados se críen con roedores genéticamente propensos a desarrollar Alzheimer.



Los investigadores saben que la resistencia a la insulina afecta a los receptores de insulina y los receptores IGF1 en los seres humanos, lo que hace que experimenten algún tipo de deterioro cognitivo, aunque en una forma más leve que la que se observó en los ratones con doble inactivación. Comprender los mecanismos detrás de este proceso podría ayudar a los médicos a desarrollar formas de intervenir y, potencialmente, retardar o detener el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.



«Con la diabetes y la obesidad, hay resistencia en estas vías y, por lo tanto, creemos que este podría ser un factor importante en cuanto a por qué las personas con enfermedad de Alzheimer y diabetes tienen un curso acelerado más rápido o tienen más enfermedad de Alzheimer», concluye el doctor Kahn.